MOTIVACIÓN Y ARQUITECTURA. CAMBIO

Hoy me dirijo a una de mis pasiones, LA ARQUITECTURA, como seguro que conoces, el trabajo de los arquitectos está pasando por una situación de desarraigo a sus principios y es que estamos ahí porque los arquitectos es el sitio donde hemos decidido situarnos; por tanto quisiera contribuir a devolverle la autoestima y la motivación necesaria para alcanzar sus objetivos; me explico, dicen que el trabajo perfecto es aquel que no cuesta trabajo hacerlo y reúne 5 características:

  • Que financie nuestro estilo de vida
  • Que nos desarrolle personalmente
  • Que nos haga crecer profesionalmente
  • Que percibamos un sentido de contribución
  • Que nos guste.

Los arquitectos tenemos una inmensa suerte ya que en nuestro trabajo se reúnen esas cinco características, pero para ello tenemos que comprometernos con nosotros mismos y con nuestro colectivo para que la primera característica se cumpla. La única forma de competir que hemos aprendido es la de bajar los precios y eso nos ha llevado a una situación insostenible para nosotros y además ha llevado al error a los consumidores acerca del nivel de los precios, desacreditando la imagen del producto o servicio que ofrecemos.

Los avances de la neurociencia han permitido redefinir el concepto de inteligencia, fundamentalmente llevados por los avances en la neuroimagen que permiten conocer y estudiar el funcionamiento del cerebro vivo en tiempo real, así se han definido conceptos como la plasticidad del cerebro y ese es uno de los mayores de los descubrimientos y que además nos hace albergar enorme esperanza y optimismo, no somos los mismos desde que nacemos, sino que tenemos capacidad de progresar, de optimizar nuestro cerebro, de cambiar y por tanto de aprender para crear y utilizar las estrategias necesarias y con la perseverancia apropiada, conseguir resultados diferentes que nos acerquen a nuestros objetivos.

Por ello actualmente el concepto de INTELIGENCIA ha quedado definido desde 3 claves:

  1. Capacidad de diseñar y realizar representaciones mentales que nos hacen anticipar el futuro.
  2. Flexibilidad de criterio, para generar cambios.
  3. Innovación.

Y al reflexionar sobre esta definición se me ocurre un paralelismo clarísimo entre Inteligencia y Arquitectura, cuando desarrollamos nuestro trabajo, ¿Acaso no estamos diseñando representaciones mentales que nos acercan al futuro?, claro estamos haciendo proyectos, ¿Acaso no estamos provocando cambios desde laflexibilidad de criterio?, en un proyecto continuamente  y ¿Acaso para desarrollar un proyecto no estamos obligados a asumir la innovación?, pues  sin duda que sí.

Por eso, creo que la Arquitectura tiene un papel estratégico en la vida de las personas y en el desarrollo de la sociedad y tenemos los arquitectos la suerte de tener ese trabajo perfecto que todos desean. Es por ello que siempre reivindicaré el compromiso y la responsabilidad de hacer cada vez más digno nuestro trabajo y de situarlo ofreciendo el verdadero VALOR a la sociedad. Teniendo en cuenta que los resultados que ha obtenido nuestro trabajo en la actualidad, no son satisfactorios debemos plantearnos modificar nuestros comportamientos. No me cabe duda que la Arquitectura tiene la capacidad suficiente de generar procesos mentales, de CAMBIAR los procesos mentales habituales para volver a provocar emociones intensas que conduzcan a realizar las acciones necesarias para obtener resultados diferentes. Así ofreceremos el verdadero VALOR de nuestros servicios y recuperaremos la autoestima que sin duda merecemos, ganando en confiabilidad con la sociedad y mejorando nuestra capacidad de influencia en su cultura.

FELICIDAD Y EMPRENDIMIENTO

La buena noticia es que podemos reprogramar el cerebro para ser feliz;  como casi todo, es cuestión de aprendizaje, de constancia y esfuerzo y con ejercicios muy fáciles se puede trabajar para conseguir cambiar el cerebro desde nuestra coherencia, es decir desde el alineamiento de pensamiento, sentimiento, lenguaje y acción.

La felicidad está en el propio desarrollo de nuestro cerebro, que cuantas más cosas hagamos que nos gusten más circuitos neuronales de placer y de alegría vamos a desarrollar y por tanto nos acercaremos a la felicidad, mejorando la capacidad intelectual, la motivación, potenciando la creatividad y aumentando la empatía y el interés por el mundo, siendo todo esto muy beneficioso para nosotros mismos y para la relación con los demás, en nuestra vida personal y profesional.

En esa línea delgada entre lo personal y lo profesional, hoy quiero llevarme esta reflexión al mundo del emprendimiento, me parece evidente que los resultados profesionales que obtengo estarán relacionados con el estado mental con los que los afronte.

Yo tengo claro que, si no el presente, el futuro inmediato va a ser una sociedad de emprendedores; el emprendedor normalmente trabaja asumiendo la incertidumbre/riesgo que el resto no está dispuesto a asumir, para desarrollar procesos que conducen a la obtención de un producto, servicio o resultado, en definitiva se orientan a la satisfacción de su cliente, ofreciendo valor y satisfaciendo necesidades. Incluso si me apuras, la tendencia es la de ser “emprendedores por cuenta ajena”, es decir, aquellos técnicos que le digan a su jefe, que quieren trabajar por objetivos y se conviertan en emprendedores en su propio puesto de trabajo.

En las actividades productivas hay tres tipos de figuras reconocidas:

  • Los Técnicos, que son los que conocen la disciplina, la tecnología del área de aplicación de que se trate.
  • Los Directivos que fundamentalmente se dedican a organizar y gestionar a los técnicos y los recursos necesarios.
  • Los emprendedores/empresarios que son los visionarios, los que sueñan con una idea, se enamoran de ella, y luchan por ella asumiendo la incertidumbre y el riesgo que el resto de figuras no están dispuestos a asumir.

Y qué ocurre, que el sistema educativo en España, prepara y prepara normalmente muy bien a los técnicos, a veces si tienes suerte incluso te preparan para ser directivo (escuelas de negocio, etc.) pero lo que está claro es que no se enseña en ningún sitio a ser emprendedor, como mucho igual se aprende en la calle.

Y como el emprendedor se hace en la calle, tiene que soportar un proceso en tres niveles secuenciados:

  1. Visibilidad – hacerse visible, convertirse en referencia en su sector.
  2. Credibilidad – generar confianza en posibles clientes y fidelizarlos.
  3. Rentabilidad – que es la consecuencia de los niveles anteriores.

Hay una ley de proceso universal que es la ley de CAUSA-EFECTO, se trata de trabajar activando la CAUSA y como consecuencia y de forma natural se obtiene un EFECTO en forma de resultado. En los procesos de emprendimiento, activar la causa implica trabajar en las necesidades de los clientes, en definitiva, servir a los demás. Eso traerá como consecuencia una serie de efectos en forma de resultados, que es el que provoca que nos acerquemos a lo que denomino el trabajo perfecto, que es aquel que no cuesta trabajo hacerlo, porque reúne 5 características:

  • Que financie nuestro estilo de vida.
  • Que nos haga crecer personalmente.
  • Que nos haga ser mejores profesionalmente.
  • Que ofrezca un sentido de contribución a los demás.
  • Que nos guste.

De esta forma nos estaremos acercando al éxito empresarial, entendido como la consecución de los objetivos planteados, porque como digo habitualmente, cuando se obtienen los objetivos que te propones, obtienes éxito, si no lo que obtienes es experiencia.

Y para conseguir éxito empresarial, quizás lo más fácil e inmediato sea fijarnos en cómo lo hacen los emprendedores de reconocido prestigio y si analizamos sus hábitos y los modelamos o reproducimos, adaptándolos a nuestros esquemas mentales, probablemente obtengamos resultados similares a los que ellos obtienen. Del análisis de esos hábitos extraigo una serie de puntos que conducen al éxito y que os presento en forma de estas  7 claves:

  1. Esfuérzate

Esfuerzo, esfuerzo y, si falta algo, un poco más de esfuerzo. Es una de las claves fundamentales. Si quieres ser emprendedor debes ceñirte a esta máxima. Decía Edison que el éxito es un 1 % de Inspiración y un 99% de Transpiración – esfuerzo. Para ser bueno, tienes que practicar, practicar, practicar,…

  1. Enfócate

Los grandes emprendedores no se angustian ni se pasan el día preguntándose si será o no posible. Tienen fe y centran sus esfuerzos -todos sus esfuerzos- en la consecución del objetivo marcado. No perder el foco y replantearse el proyecto ante las dificultades -enfrentándose a ellas sin cuestionarlo todo.

  1. Sé proactivo. Visualiza el futuro

Los emprendedores de éxito son capaces de visualizar el futuro, de ver más allá y anticiparse y preparase para ello. No esperan a que ocurran las cosas sino que crean las circunstancias para hacer que las cosas pasen.

  1. Sé flexible

Se hace necesario trabajar en entornos de incertidumbre e inseguridad y para ello hay que tener una alta capacidad de adaptación y respuesta a los cambios, creando las opciones necesarias para que se conviertan en oportunidades.

  1. Sé innovador

En esta situación de continua exigencia, tienes que abrazar la innovación para ponerla al servicio de tus objetivos, rodeándote del  mejor equipo, los mejores técnicos y directivos, en un proceso de mejora continua desde el aprendizaje.

  1. Sé un líder

Los líderes son aquellas personas que comprenden para ser comprendidos y  crean un mundo al que el resto quiere pertenecer, siendo reconocidos y referentes en su cargo por sus seguidores.

  1. Apasiónate

Si, como veíamos en el primer hábito, el esfuerzo es fundamental, la pasión es su gasolina. Si haces de tu trabajo tu pasión tienes mucho terreno ganado. Si el servicio que prestas lo haces desde el amor, estás claramente activando la causa que te va a traer un efecto.

En definitiva y como decía Steve Jobs, “cuando alguien ama lo que hace, se nota; cuando no amas lo que haces, se nota aún más”

SIEMPRE EN DEFENSA DE LA ARQUITECTURA

La UNESCO insta a los gobiernos,  sociedad civil, empresas y sectores profesionales, a enfrentarse a los desafíos mundiales de nuestro presente apoyándose en el poder transformador de la cultura, con especial atención  a la sostenibilidad medioambiental, la pobreza y la inclusión social.

Tenemos que darnos por aludidos, el arquitecto siempre ha mantenido una actitud comprometida y radical, y ha manifestado su capacidad como transformador del medio físico y natural del ciudadano.

La Arquitectura siempre ha sido reflejo del momento y la sociedad en la que se desarrolla, integrando tecnología y humanismo en una visión unitaria, característica diferenciadora respecto a la arquitectura de otros lugares. El reto sigue siendo lograr un desarrollo sostenible, fundamentado en una triple vertiente económica, medioambiental  y social. Confiar la búsqueda de una arquitectura o un urbanismo más sostenible a desarrollos sectoriales, parciales o únicamente tecnológicos es abocarse  a un fracaso seguro. La arquitectura, y los arquitectos como autores de la misma, se han encontrado siempre y a lo largo de la historia en la vanguardia de los cambios tecnológicos, sociales y económicos de las sociedades en las que se desarrolla. Profundamente conscientes de los momentos de crisis y cambio que vive nuestra sociedad en particular, y del reto que a nivel mundial supone la consecución de un desarrollo sostenible global.

Todos queremos cambiar el mundo y nos toca hacerlo desde nuestro entorno personal y profesional más inmediato; desde este foro declaramos nuestra firme voluntad de seguir  aportando   a la sociedad  toda nuestra energía  y capacidad para lograr unos edificios más sostenibles, unas ciudades más habitables y solidarias.

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Seguimos esperando a nuestros representantes profesionales que aparezcan, que modifiquen definitivamente su status quo y luchen por la profesión y el fomento de la calidad arquitectónica, convirtiéndose en aliados de nuestras capacidades desde el rigor científico-técnico y la creación artística. No obstante será difícil un Colegio de Arquitectos proactivo si sus representantes, que son los que nosotros hemos querido que sean, no lo son.